De seda las manos que me tocan
Librando batallas perdidas
En mi cuerpo desatado,
Sutiles y armoniosas,
Desconocidas.
De seda los ojos que me miran
Dibujando caricias inesperadas
En mi vientre atrapadas
Silenciosas y calmas,
Atrevidas.
De seda la voz que me susurra
Liberando mis sentidos,
En mi boca detenida
Húmeda y cálida,
Enfebrecida.

2 comentarios:
Gracias Federico,
Aunque me siento más cómoda en la prosa a veces me asalta un poema y tengo que escribirlo.
Un saludo
Quiciera que esos "asaltos" fueran mas frecuentes, exelente, felicidades
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